He improvisado un acto de cinco minutos en una calle del centro de Trujillo. Todo consistía en repetir tu nombre hasta que los autos me impacten. No había lógica ni confabulación. Solo tu nombre resonando en mi cabeza como un mantra inútil.
Podrías
decir que todo es invención mía, que soy la pieza desfigurada de un gran
rompecabezas o un monólogo terrible entre tus costillas.
Podrías
decir muchas cosas para tratar de que te olvide, pero las luces de los postes
deliran sobre mi espalda y en el celular se oye una triste canción de David
Bowie.
Una canción que alguna vez me dedicaste “For wild is the wind, wild is the wind…”
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